Aidan, Josh y Sally son tres jóvenes, atractivos y aparentemente normales, que comparten piso en Boston. Su vida podría ser la de cualquier otro veinteañero salvo por una particularidad: no son humanos.
Puede que no sean perfectos, ni siquiera humanos del todo, pero lo que sí tienen claro es que quieren desarrollar una labor de servicio público como nunca antes se ha hecho.